ALECRIN, el vino gallego con identidad

Entender de vinos es una cosa y entender un vino es otra cosa bien distinta. Aquí os muestro dos aspectos fundamentales en la creación de un vino blanco gallego y de Colleiteiro: ALECRIN. Un viaje al corazón del Ribeiro más genuino y auténtico.

Mi vino, mi Alecrín, tiene identidad. Y la tienen por un doble motivo. En primer lugar en relación con los demás vinos y en segundo lugar por su personalísimo origen.

 

El universo del vino

Porque en su condición de vino, blanco y gallego forma parte de un universo perfectamente delimitado, definido, estudiado, … y reconocido como tal. El universo de las cinco denominaciones de origen más las indicaciones geográficas protegidas y al que yo también añadiría esos vinos que por muy diversas y comprensibles razones viven al margen de las denominaciones. Un universo formado por constelaciones o denominaciones que permanecen más o menos invariables a lo largo del tiempo y en el que brillan con luz propia las variedades denominadas autóctonas al lado de otras variedades que sobreviven con luz mortecina y menguante..

Es el mismo universo que cobija estrellas independientes y que, de vez en cuando, es cruzado por estrellas que nacen con la intención de brillar con fuerza pero que acaban siendo fugaces intentos de incorporarse al mundillo enológico.

Es el universo identitario en el que mi Alecrín se define como vino, blanco, gallego, Ribeiro y de Colleiteiro. Como una persona que basa su identidad en razón de su nacimiento, residencia, creencias religiosas, género, preferencias políticas, …

El universo macro. El de los grandes trazos.

Foto con Botella

 

El intrauniverso ALECRÍN

Pero hay una segunda realidad en la que un individuo define su identidad. El universo micro. El intrauniverso de cada uno en el que día a día vas creando tu propia identidad frente al mundo y a los otros vinos.

Es el mundo micro en el que un vino, un proyecto, un deseo, se va abriendo camino frente a los demás a base de forjar unos rasgos propios, de crear un estilo propio, concreto, definido, diferenciado, original, personal, … y que se manifiesta tras el descorche.

Es el universo que habita dentro de una botella. El mundo silencioso y discreto. El mundo real del vino, el verdadero, el que sale a dar la cara en la mesa y en la copa. El mundo que no conocemos casi nunca. El que no sale en las redes sociales. Es el universo personal, el de los esfuerzos, el de los sacrificios, el que espera y desespera mil y pico veces, el que se agobia, el que mira y remira las nubes, la luna y las estrellas, los cielos cubiertos y los despejados,…Porque dentro de una botella de Alecrín hay un mundo lleno de alegrías, de esperanzas, de ilusiones, de zozobras, de trabajo silencioso, de músicas oídas, recordadas y rumiadas. Un mundo de hierbas de olor y de malas hierbas que conviven con las cepas como conviven las amenazas y los peligros.

Es el universo bendecido por el sol benefactor o maldecido por los nubarrones que van y vienen sin cesar y que nunca nos dejan en paz. Es el universo en el que habitan el mildiu, el oídium, la botritis y su puñetera estampa. Es el universo que nos habita, que habita en mi y que no me deja en paz ni a sol ni a sombra.

 

Por eso cada botella de Alecrín es una historia irrepetible. Un universo lleno de vida. Una historia rebosante de vida, trabajada, sufrida, disfrutada, soñada, deseada y, finalmente, cumplida. En realidad, es mi ALECRIN el que habla por mi. Es por eso que me gustaría mucho que mi vino ALECRÍN fuese parte de tus eventos familiares, de tus momentos mas íntimos y personales, de tus regalos más originales… Que formase parte de tu vida.

Palabra de viticultor …!!!!!!!

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